LA
VERDAD ABSOLUTA DEL IDEALISMO CONTRA LA VERDAD OBJETIVA MATERIALISTA
Jonathan Stalin
Introducción
En el presente ensayo se abordará de manera breve,
pero no con ello sin un análisis objetivo acerca de la verdad y los criterios
de verdad y su aplicación de éstos desde el idealismo y del
materialismo-dialéctico. Criterios que servirán para sostener las condiciones
existentes en su concepción de la verdad
absoluta y por el otro lado para la transformación de las condiciones
materiales existentes, para ellos se requiere necesariamente la relación entre
la práctica y la teoría revolucionaria respectivamente.

El desarrollo de las ciencias naturales vino a
derrumbar las concepciones metafísicas acerca de la aparición del universo como
del propio hombre, sin embargo así como la burguesía necesitó de la ciencia
para escalar a ser la clase dominante en la sociedad, delegando a segundo plano
a la Iglesia, hoy como ayer vemos que la intelectualidad al servicio del
capital a buscado alianzas con lo místico, intentando hacer pasar la inevitable
relación de la ciencia y en última instancia con un ser “todo poderoso”.
Se verá para aquellos que intenten sostener “que el
universo depende del pensamiento de los hombres, es idealismo perverso.
Sostener que el universo depende del pensamiento en general es novísimo
positivismo, realismo crítico; en una palabra, ¡charlatanería burgués de cabo a
rabo!” (Lenin, 1975: 281).
Desarrollo
La polémica referente a la verdad se puede remontar a
la idea de los antiguos pueblos dominados por la superstición, por la
mistificación de los fenómenos naturales, pueblos que concebían la creación de
la tierra, como la existencia de todos los seres vivos en la Tierra por un ente
divino, concepciones que se pueden concretar (entre otras) en las ideas de Mach
como de Avenarius. “La cosa no pudo existir antes que la tierra, los cuerpos
son complejos de sensaciones, las cosas exteriores al hombre son sólo
representaciones, composiciones fantásticas creadas por los hombres con ayuda
de fragmentos que hayamos a nuestro alrededor” (Lenin, 1975: 85). Pero con el desarrollo de las ciencias
naturales al afirmar las ciencias naturales la existencia de la Tierra antes
que el hombre choca inevitablemente con la concepción idealista, debido a que
la concepción machista concibe a la verdad como una forma organizadora de la
experiencia humana y con ello la Tierra no puede existir sin experiencia
humana.
La concepción de la creación de la tierra por un
ente divino se fue divulgando e imponiendo a lo largo de varios siglos, hasta
el despertar de las ciencias naturales y su ruptura con la versión metafísica
acerca de los problemas del sujeto y el accionar de éste con su contexto, ideas
que se vieron florecidas con Copérnico y la teoría heliocéntrica, Galileo y su
teoría de que el Sol es el centro del universo y por ende la Tierra gira
alrededor del Sol, Isaac Newton y su ley de
la gravitación universal. Por mencionar algunas ciencias que vinieron a dar
sustento científico a la existencia de la verdad objetiva.
La realidad objetiva, dada al hombre en sus
sensaciones es el origen de las sensaciones humanas partiendo de éstas. De
acuerdo a ésta tesis, Lenin expresa que se puede ir por dos caminos
principalmente, una es la línea del subjetivismo, línea que ha llevado
inevitablemente al solipsismo
por ende no hay verdad objetiva, y por la línea objetivista, que ha llevado al
materialismo, poniendo como premisa a las sensaciones son imágenes del mundo
exterior y por lo tanto es necesario la verdad objetiva. Acerca de la verdad
objetiva, Lenin comenta lo siguiente “nos acercamos a la verdad objetiva, pero
nunca en su totalidad, con otras teorías sólo nos conducirían a la mentira o a la
confusión” (Lenin, 1975: 175-176) la verdad objetiva se confirma en nuestra
práctica, la única verdad se pone el punto de vista materialista, como el único
camino conducente a esta verdad. No se llega a la totalidad del fenómeno o de
la cosa, porque no hay leyes eternas, debido a que el conocimiento no es
estático. Debido a “el modo de abordar los fenómenos de la naturaleza, su método
de estudiar estos fenómenos y de concebirlos es dialéctico, y su
interpretación de los fenómenos de la
naturaleza, su modo de enfocarlos, su teoría materialista” (Stalin, J. 1972:
89).

Marx y Engels mencionan al respecto:
Ya la verdad en Hegel no era ya una colección
de tesis dogmáticas fijas, que solo debían aprender de memoria, sino la verdad
residía en el proceso mismo del conocer, en la larga historia de la ciencia por
el descubrimiento de una llamada verdad absoluta. El conocimiento no debe
alcanzar un punto definitivo. Un Estado definitivo solo puede existir en la
imaginación, todas las fases históricas son necesarias, pero todas caducan y
pierden su razón de ser, para ceder el paso a una más alta (Marx y Engels,
1955: 360).
Es ahí donde estriba el carácter revolucionario de
la filosofía hegeliana, y a su vez una terrible contradicción al poner de
manifiesto que es por medio del espíritu absoluto que se llegará a una verdad
absoluta “la verdad absoluta imposible de alcanzar, sólo las verdades relativas”
(Marx y Engels, 1955: 363).
·
Materialismo: lo
único real es la naturaleza
·
Idealismo: el
pensar y su producto discursivo, la idea son lo primario (hace del mundo una
realización gradual de la idea absoluta)
Ya Feuerbach partía del hegelianismo que marcha al
materialismo, pues en el idealismo recae en un residuo fantástico de la fe en
un creador ultramundano. “La materia no es un producto del espíritu del
espíritu, y el espíritu mismo no es más que el producto supremo de la materia”
(Marx y Engels, 1955: 371) Así para Feuerbach el materialismo, es el cimiento
sobre el cual descansa el edificio del ser y del saber del hombre.
Hegel pone el carácter dialéctico en el modo de
abordar el conocimiento “todo lo real es racional, y todo lo racional es real.
Todo lo necesario se acredita como racional. Al aplicarlo al Estado (de aquel
entonces) la tesis hegeliana queda, éste Estado es racional, ajustado a la
razón, en la medida en que es necesario, lo malo del gobierno, la justificación
y explicación en lo malo de sus súbditos” (Marx y Engels, 1955: 359) La tesis a
la cual llega Hegel viene en sentido de concebir al Estado como el grado máximo
del espíritu humano, y éste último es el producto de la trascendencia del
hombre. De ahí la razón de ver lo bueno de un Estado en la medida en la que se
cumplan sus leyes, permitiendo las formas de sociedad civil.
Sin embargo, el Estado analizado desde el punto del
materialismo histórico, Engels nos dice lo siguiente “el Estado no es un campo
independiente, con un desarrollo propio que su existencia y su desarrollo se
explican, en el última instancia, por las condiciones económicas de vida de las
sociedades” (Marx y Engels, 1955: 393) es precisamente en el marxismo-leninismo
donde se analiza en su justa dimensión al Estado, no ya es éste un producto de
la divinidad o como en Hegel el desarrollo del espíritu humano. Vemos pues, que
el Estado no es una invención de los hombres, sino producto del desarrollo de
las sociedades históricamente determinadas. Así el Estado Engels lo refiere de
manera genial del modo siguiente:
El Estado no es de
ningún modo un poder exteriormente impuesto a la sociedad, tampoco es la
realización de la idea moral, ni la imagen y la relación de la razón, como lo
pretende Hegel. Es más bien un producto de la sociedad cuando llega a un grado
de desarrollo determinado, es la confesión de que esa necesidad se pone en una
irremediable contradicción consigo misma, y está dividida por antagonismos
irreconciliables, que es importante para conjurar. Pero a fin de que las clases
antagonistas, de opuestos intereses económicos, no se consuman a sí mismas y a
la sociedad con luchas estériles, hácese necesario un poder que domine
ostensiblemente a la sociedad y se encargue de dirimir el conflicto o
mantenerlo dentro de los límites del orden (Engels,
F. 2000: 195)
Mediante éste rescate del postulado de Hobbes que
hace Engels de su idea que se necesita del Estado para que los hombres no nos
devoremos unos a otros ligado a la idea de Rousseau de su Contrato Social, es donde se concreta la ideología burguesa que
precisamente se materializa en la constitución del Estado democrático burgués,
con el triunfo de la Revolución Francesa de 1789. Por qué hablar del Estado y
su relación con la clase dominante, si el texto va en la discusión del criterio
de la verdad. La relación es simple, pero a su vez compleja. Cuando se abordaba
la categoría de la verdad relativa, se veía que estás verdades quedarán
obsoletas con el desarrollo de las sociedades y la práctica del sujeto.
Una vez escrito la relación del Estado con la clase
dominante se comprenderá el desarrollo de las sociedades en ella el Estado
burgués, éste último pasará a ser un Estado que al frente estará el
proletariado para implantar su dictadura, pero ésta verdad quedará obsoleta
cuando los antagonismos entre clases dejen de existir (con lo cual se daría la
negación de la negación de la propia negación). Es decir cuando se empiece a
hablar de libertad. Y para ello Engels dice lo siguiente “el hombre hablará de
libertad, cuando el Estado ya no se requiera de su existir, cuando el Estado ya
sea obsoleto” (Engels, F. 2000: 199), pues “el Estado y sus aparatos sólo
tienen sentido desde el punto de vista de la lucha de clases, como aparato de
lucha de clases que asegura la opresión de clase y garantiza la condición de
explotación y de su reproducción” (Althusser, L. 1970: 82).
Una vez que se planteo la relación del Estado con la
clase dominante, en este caso con la burguesía, se puede comprender las tesis
de Althusser, que plantea que hay Aparatos Ideológicos de Estado y Aparatos de
Estado,
ambos sirviendo a los intereses de la burguesía, con ellos entender “el Estado
crea rápidamente una ideología en los políticos profesionales, en los teóricos
del derecho público y los juristas que cultivan el derecho privado” (Marx y
Engels, 1955: 395).
Una de las vertientes de la verdad absoluta Hegel y
sus adeptos, aún los propios positivistas, profesan la idea de que en el
capitalismo la libertad y la igualdad son expresiones claras en el
modo de producción capitalista, recuperada por Dühring y plantear a “la plena
igualdad de las voluntades con la soberanía en general. Llevamos tanto una
parte bestial como una parte humana” (Engels, F. 1977: 99). Con ello Dühring no
ve que alguna de las dos voluntades quieran algo, dejará de existir la
igualdad, pues los intereses de uno se contraponen con los intereses del otro.
Hoy ya vemos que los ideales de la Revolución francesa de libertad, igualdad y
fraternidad son los cimientos de la burguesía contraponiendo de principio a fin
con los intereses de la clase trabajadora, se ha comprobado que el capitalismo
hoy ya es obsoleto, por lo tanto esa verdad relativa del cambio en la
superestructura de la sociedad, tiene que ser cambiada por una nueva
revolución, pero ésta vez ya no burguesa, sino socialista para que el menester
de igualdad no sólo sea aparente, sino que en realidad se materialice en cada
una de las áreas de la sociedad.
“Las
ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época, la clase
que ejerce el poder material dominante es, al mismo tiempo, su poder espiritual
dominante” (Marx, C.
2000: 48) continua Marx toda
relación dominante se explicaba como la relación religiosa se convertía en culto el culto del derecho,
culto del Estado. Resulta inútil el profesar las ideas revolucionarias, si
éstas no van de la mano con la práctica, como bien Lenin define como
oscurantistas a aquellos que separan la teoría pura es separada de la práctica,
pues con ellos se puede caer en ser revolucionarios en el discurso y ser
chovinistas en la práctica revolucionaria.
“La
existencia de ideas revolucionarias en una determinada época presupone ya la
existencia de una clase revolucionaria” (Marx, 2000: 49) la clase
revolucionaria aparece de ante mano, ya por el solo hecho de contraponerse a
una clase, no como clase, sino como representante de toda la sociedad, como
toda la masa de la sociedad, frente a la clase única, a la clase dominante,
prosigue Marx.
“La fuerza propulsora de la historia, incluso de la
religión, la filosofía y de toda otra teoría, no es la crítica, sino la
revolución” (Marx, C.2000: 36). Vemos pues, que la idea del amor en Feuerbach,
“lo que sorteará las dificultades en la vida práctica, y esto en una sociedad
dividida en clases, con intereses diametralmente opuestos. ¡Es el sueño de la
revolución pacífica!” (Marx y Engels, 1955: 383) Con esto Feuerbach pone el
último residuo revolucionario de su filosofía.
Conclusiones
Se ha visto las vulgaridades tanto del idealismo
como del propio materialismo mecanicista, que no saben aplicar la relación
dialéctica a la cuestión de la relación entre la verdad objetiva y la verdad
relativa. Ser un materialista significa reconocer la verdad objetiva, que es
descubierta por los órganos de los sentidos. Reconocer la verdad objetiva, es
decir independiente del hombre y de la humanidad, así distinguiéndose del
materialista-metafísico del materialista-dialéctico.
El conocimiento de la cosa o del fenómeno que se
está investigando, sólo se llegará a conocer del todo y con ello a la verdad
absoluta del fenómeno en cuestión, sólo por medio con el desarrollo de la
ciencia, y no por medio de la idea
absoluta como lo pretendía Hegel.
Hemos abordado la concepción hegeliana y su idea del
grado máxima del desarrollo del espíritu humano expresada en el Estado
democrático burgués, y con ellos la crítica demoledora de los fundadores del
socialismo científico, y no sólo la crítica, sino la única opción para la
emancipación del género humano y no de cierta clase de la sociedad, a través de
la revolución socialista encabezada por el proletariado.
Vemos con ello que una verdad objetiva, es por lo
tanto, mientras exista la opresión de una clase sobre otra no habrá igualdad ni
libertad del género humano. Lo único seguro serán los antagonismo entre clases
que se desembocará con un cambio de fondo, para que las condiciones materiales
existentes en verdad se modifiquen desde se base económica.
La argumentación del idealismo de que no existe nada
fuera del cerebro humano y con ello el mundo es un complejo de sensaciones, es
una de las razones del por qué los idealistas son incapaces de analizar el desarrollo
de las sociedades objetivamente, con lo cual no acepten la verdad objetiva, y
en cambio formulen leyes eternas, verdades que se imponen con ayuda de los
Aparatos de Estado, con la idea de que siempre habrá los que tienen y los que
no tienen, desigualdades que se equilibrarán con su ideal de libertad y moral
burguesa.
Podemos concluir del modo siguiente “así como la
filosofía encuentra en el proletariado sus armas materiales, el proletariado
encuentra en la filosofía sus armas espirituales, y tan pronto como el rayo del
pensamiento muerda a fondo este candoroso suelo popular, se llevará a cabo la
emancipación de los hombres” (Marx, C.1958: 15).
Bibliografía
Engels, Federico, Anti- Dühring, México,
Ediciones de Cultura Popular, 1977.
Carlos Marx y Federico Engels, Dialéctica de la
naturaleza en Obras Escogidas en dos tomos, Tomo II, Moscú,
Editorial Progreso, 1955.
Stalin, J. V. Cuestiones del leninismo en ¿Anarquismo o socialismo? Ed. Juan Grijalbo, 1972.
Marx, Carlos, La sagrada familia, Editorial Juan
Grijalbo, 1958.
V.I Lenin, Materialismo y Empiriocriticismo,
Pekín, Ediciones en Lenguas Extranjeras, 1975.
http://www.antroposmoderno.com/antro-articulo.php?id_articulo=627